Opción B (artículo de Silvia Gumiel)

 

¿Sirve para algo aprender sintaxis, morfología o semántica?



Nuevas corrientes pedagógicas ayudadas por la “invasión” de las nuevas tecnologías han puesto en duda el valor y la utilidad de aprender conceptos gramaticales en las clases de Lengua. No tengo capacidad ni autoridad para poner en duda criterios pedagógicos, pero sí pienso que tal vez el pretender dar en la asignatura de Lengua la máxima importancia a las tareas de escribir y hablar, no han conseguido los resultados que se esperaban. Si a los alumnos actualmente escolarizados se les está preparando principalmente en estas actividades, ¿por qué continuamente oímos que cada vez los adolescentes escriben y se expresan peor?


Como bien apunta Gumiel Molina (2021) en su artículo, nadie pone en duda que las destrezas básicas de hablar y escribir correctamente y tener una buena comprensión lectora son indispensables. Sin embargo, al reflexionar sobre ello, tal vez tengamos que pensar que el dejar de lado algunas de las áreas de la Lengua en su enseñanza-aprendizaje no contribuye a que estas destrezas se desarrollen adecuadamente. Estoy de acuerdo con la opinión de la autora y sus ejemplos me parecen muy ilustrativos. Me gustaría añadir a estos ejemplos mi opinión sobre la importancia de aprender conceptos de sintaxis, de morfología o de semántica. En mi opinión, cuando aprendemos sintaxis nos damos cuenta de que la lengua tiene un gran poder creativo porque cuando un profesor enseña sintaxis está enseñando estructuras gramaticales y a partir de ellas luego somos capaces de crear un número infinito de nuevas oraciones. Por lo tanto, estamos desarrollando nuestra capacidad para utilizar construcciones más complejas tanto al hablar, al escribir como al leer.


Por otro lado, también pienso que si se le da actualmente tanta importancia a escribir y hablar correctamente, son necesarias las normas gramaticales que indican la diferencia entre lo gramatical y agramatical. Estas normas, a veces, son generales, por lo que el conocer la gramática de nuestra lengua materna nos puede ayudar en el aprendizaje de otra lengua al darnos cuenta de las diferencias y las semejanzas entre ellas. 


Ahora bien, también considero que a la enseñanza-aprendizaje de los conceptos gramaticales hay que darle un planteamiento más útil y práctico  porque la gramática no tiene por qué ser aburrida, sino que debería ser viva y entretenida. Como sucede con otras asignaturas, todo depende de cómo se enseñe. Si los actuales alumnos pertenecen a una generación atraída por las nuevas tecnologías, estas pueden servir de gran ayuda. 








Ainhoa Iragüen Achurra


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